Síndrome de la niña buena

sindrome de la niña buena

Síndrome de la niña buena. La mayoría de las mujeres que me están leyendo en este momento, fuimos educadas para ser amables, respetuosas y estar atentas a las demandas, necesidades y bienestar de los demás.

Un estudio de la universidad de Stanford informó que los adjetivos más deseables para describir a las mujeres eran: compasivas, cálidas, alegres, de voz suave y leales.  

Muchas de estas características están implícitas en la educación que hemos recibido.

En cierta medida, esto en sí, no está mal, el síndrome de la niña buena se manifiesta cuando queremos actuar de esta manera en todos los ámbitos de la vida, para ser aceptadas.

¿Qué es el síndrome de la niña buena?

El síndrome de la niña buena fue el término que utilizó la psicoterapeuta Beverly Engel en su libro del mismo nombre: Nice Girl Syndrome.

El término hace referencia cuando las personas, mayormente mujeres tienden a tener conductas complacientes, adaptándose a las solicitudes de los demás y poniéndose a sí misma en un segundo plano.

Las necesidades y deseos propios quedan eclipsados por las necesidades de los demás.

En otras palabras, en el síndrome de la niña buena se asume el papel de perfectas compañeras, esposas, madres y amigas.

Las 5 características principales del síndrome de la niña buena

Las características principales son:

  1. Creer que al ser complaciente te querrán más: Se tiene la idea de que se debe ser “buena” con todo el mundo para ganarse la aceptación.
  2. No decirle “no” a nadie: Los limites pueden resultar intimidantes y algunas personas los ven como actos egoístas. Para las personas con este síndrome no poner límites se ve acentuado.
  3. Miedo a decepcionar a los demás: Esta característica tiene la creencia que los sentimientos de los demás son responsabilidad propia. Las personas con el síndrome de la niña buena intentan tratar a todos con mucho cuidado para no herir a nadie.
  4. Una “buena” sonrisa todo el tiempo: La consigna es repartir simpatía, mostrar sonrisas y felicidad para todos todo el tiempo. Las emociones displacenteras como la tristeza se suelen ocultar o incluso negar.
  5. Las criticas destruyen: Para las personas con el síndrome de la niña buena, recibir opiniones negativas de alguna de sus acciones resulta insoportable. Llevando a la persona a autojuzgarse o criticarse duramente por haber “fallado”.
Las emociones en el síndrome de la niña buena

Generalmente hay dos emociones predominantes en esta dinámica.

Ansiedad: La ansiedad se hace presente cuando otra persona se muestra crítica, malhumorada o distante con nosotras. Lo primero que surge es la pregunta: ¿qué hice mal?

Despues aparece la autoculpa con respuestas como: "tal vez no he tenido suficiente tiempo con él o ella; o “quizás no le di importancia a lo que me contaba" etc.

Pasado un tiempo, y a raíz de estos pensamientos y autorespuestas aparece la frustración por acabar actuando en base a lo que la otra persona necesita y no lo que realmente se piensa que personalmente se debe hacer.

Sentimiento de culpa: Esta emoción aparece en el momento en que se busca un espacio personal. De inmediato aparece una voz interna que nos hace sentir egoístas por no estar para las demás personas.

3 creencias que mantienen el síndrome de la niña buena
  1. No debe haber ira o enfado: Desobedecer a la familia durante la infancia era algo prohibido que podía llegar a generar un problema o generar un momento de vulnerabilidad.
  2. Creer más en lo que dicen los demás que en los propios criterios: Es como si los demás fueran los jueces y las críticas no nos permitieran sentir o pensar por sí mismas.
  3. Ante una crítica, la opinión propia cambia: Se tiene la necesidad de que todo el mundo crea que somos una buena persona. Si alguien lo duda, nuestra propia opinión sobre nosotras cambia.
¿Cómo salir del síndrome de la niña buena?
  • Desarmar la dinámica: Prestar atención a lo que en este momento mantiene la dinámica.
  • Comprender las necesidades propias:  Es necesario alejarse de la voz interior que siempre juzga.
  • Aprender a expresar las necesidades: Conviene crear una nueva manera de comunicación.
  • Aceptar la nueva etapa: Tener presente que no es necesario agradar a todo el mundo y que podemos ser juzgados y criticados por aquello que hacemos.

Artículo con información de la Dra. Luisa Fossati

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